domingo, 9 de septiembre de 2007

Homenaje a Sarmiento


El 11 de Septiembre de 1888, Domingo Faustino Sarmiento pasó a la inmortalidad. En 1943, a 55 años de su fallecimiento, la Conferencia Interamericana se reunió en Panamá y estableció el 11 de septiembre como el Dia del Maestro, reconociendo a nuestro prócer como un hombre de convicciones políticas, pedagogo, escritor y presidente de la República Argentina, convirtiéndolo así en una de las personalidades sudamericanas más ilustres del siglo XIX.

Todos tenemos el recuerdo de maestros que contribuyeron a nuestra formación como personas, todos tenemos el recuerdo de un aula, de un recreo compartido con amigos, de una mirada, de un gesto…

Quienes somos docentes en diversos niveles de la enseñanza, enseñamos y aprendemos al mismo tiempo, en una realidad que en oportunidades nos desconcierta, nos asombra… y, a veces nos invade por un minuto la desesperanza. Pero sólo eso, un minuto, enseguida reponemos fuerzas para el nuevo desafío que hemos elegido entre una inmensa gama de posibilidades: la de ser docentes. Debemos tener presente que nuestra acción colabora con el fortalecimiento de una sociedad democrática, con la formación de personas libres, justas y con igualdad de oportunidades.

Tal compromiso debe ser asumido por quienes hacemos posible que la educación sea una cuestión de todos: funcionarios, docentes, padres, alumnos, ciudadanos participativos, involucrados hoy y ahora, revalorizando la cultura del trabajo y el esfuerzo.

Sarmiento expresó en 1849: “El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen, y la educación pública no debe tener otro fin que el de aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que la posean”.

Para los docentes que trabajan con esmero, para los docentes que se capacitan de cara a los cambios que se imponen, para los docentes que sortean las más ingratas condiciones y desarrollan estrategias para superarlas, para los que son agentes difusores hacia las familias de sus alumnos, para todos los docentes que dejan de ser “trabajadores de la educación”, para convertirse en “profesionales de la educación”, vaya nuestro caluroso saludo en su día.

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